I. Datos biográficos

Friedrich (o Freidrich) A. Hayek nació el 8 de mayo de 1899 en Viena, Austria y murió el 23 de marzo de 1992. Fue profesor en prestigiosas universidades de Europa, principalmente en Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos (Universidad de Chicago). Recibió el Premio Nobel de Economía en 1974. Publicó 130 artículos y 25 libros en áreas tan diversas como economía, psicología, filosofía y antropología, entre otras. Fue originalmente, mientras estudiaba en la Universidad de Viena, un socialista, discípulo de Friedrich Wieser. Pero poco tiempo después, influenciado por Ludwig Von Mises, quien publicó una fuerte crítica del socialismo en 1922, Hayek renegó de sus ideas socialistas.

Mises había publicado en 1912 su libro La teoría del dinero y el crédito, la que Hayek refinó en varios estudios que culminaron en 1929 con su primer libro, Teoría monetaria y el ciclo de negocios. En el mismo, Hayek analizó los efectos de la expansión del crédito en la economía. Su tesis era que la expansión del crédito a través de la reducción artificial de las tasas de interés llevaría a los empresarios a invertir en negocios no rentables y a una mala coordinación de los planes de producción y consumo. Tanto en The Road to Serfdom como en Law, Legislation and Liberty, Hayek habla de un orden o sistema espontáneo (o auto generable) que funciona adecuadamente siempre y cuando la intervención gubernamental se reduzca al mínimo necesario. Aplicando la tesis de Hayek, en ese sistema espontáneo, las tasas de interés deben dejarse fluctuar con las fuerzas del mercado y sin intervención gubernamental (como la que hoy día realiza la Junta de la Reserva Federal y que Hayek llamaría “artificial”).

Las ideas de Hayek lo colocaron en oposición a las de quien es, quizás, el más famoso economista del siglo XX, John Maynard Keynes. De acuerdo a Boettke, el debate Hayek-Keines fue quizás el más fundamental debate del siglo XX. Keynes defendía la intervención activa del gobierno. Su tesis fue aceptada ampliamente tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, donde el presidente Richard Nixon, quien a principio de lo 70 congeló los precios y los salarios tratando de “enderezar” la economía y reducir la inflación, se declaró Keynesiano. Medidas similares tomó en Puerto Rico el gobernador de aquel entonces, Rafael Hernández Colón.

Keynes “ganó” el debate a Hayek ante la opinión pública y esto hizo que Hayek perdiera prestigio. Esto no impidió, sin embargo, que Hayek redirigiera sus energías hacia otro gran debate: los defectos del socialismo. Aquí “nadaba contra la corriente” pues los “intelectuales” de la época estaban convencidos que el socialismo era la onda del futuro, que era “inevitable” y que sólo un reaccionario podía ir contra esa corriente.

En 1944 Hayek publicó The Road to Serfdom3 (Camino al servilismo) donde planteó la tesis de que un sistema socialista (de economía planificada), al carecer de un mecanismo de precios, no podría determinar cuáles posibilidades de producción eran económicamente viables. Esto sería, según Hayek, la falla fatal del socialismo. Argumentó además en su libro que un régimen socialista no tendría otra alternativa que convertirse en un régimen totalitario. Según Hayek, el totalitarismo no es un mero accidente histórico resultante de una pobre selección de líderes bajo un régimen socialista sino que es el resultado lógico de la planificación que caracteriza a dicho sistema.

En su trayectoria intelectual y profesional, Hayek defendió el retorno a los valores del liberalismo del siglo XIX. Destacó que los precios del mercado (término técnico para lo que Hayek llamaba el orden o sistema espontáneo) eren esenciales para aglutinar el conocimiento (para 1979 prefirió el término información en lugar de conocimiento) que de otra manera se mantendría disperso e inaccesible. Si se trataba de reemplazar o controlar el mercado, surgiría un problema de información. Hayek también advirtió del peligro que representaba otorgar poderes discrecionales a unos pocos. Lo que comenzaría como planificación económica por parte del gobierno, posiblemente por parte de personas bien intencionadas, a la larga resultaría en totalitarismo.

Para la década de los 60 Hayek, ya en Alemania, comienza a desarrollar su teoría del orden o sistema espontáneo de actividad económica y social. Quiere reconstruir la teoría del liberalismo social (liberalismo según se concebía en Europa en el siglo XIX y no como se concibe hoy día en Estados Unidos) y proveer una visión de cooperación social entre hombres libres. En sus últimos trabajos, Hayek extendió el concepto de orden espontáneo al desarrollo de las reglas legales y morales. El imperio de la ley (en inglés the rule of law) es, según Hayek, la base (en inglés foundation) necesaria para la coexistencia pacífica. Para Hayek, la ley no es lo mismo que la legislación. Esto lo distingue de los positivistas como Hume. La ley de Hayek consiste de reglas generales de buena conducta que son producto de la evolución cultural y del conocimiento (o información) que los individuos adquieren a través de los tiempos por tanteo y error (trial and error). Igual que el mercado – para Hayek – la ley surge espontáneamente, producto de las acciones humanas pero no del diseño humano.

Al resumir la vida y la obra de Hayek, Boettke señala que un gran erudito (scholar) se define no tanto por las respuestas que provee sino por las preguntas que hace. Para Boettke, Hayek hizo 3 las preguntas correctas. Si tuviera que describir a Hayek en pocas palabras, yo diría que fue un paladín del individualismo, la plena libertad y la libre empresa. Si Nixon se declaró Keynesiano, Ronald Reagan pudo fácilmente haberse declarado Hayeksiano. Reaganomics, en su concepto puro, era realmente Hayeknomics.

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